jueves, 23 de febrero de 2012

Forever Alone. (Parte III)

La soledad y yo tenemos un pervertido romance.
Nada sexual, sin embargo,
puro platonismo.

Ella viene, me regala una tierna mirada
de amante
de ternura,
me abraza con su vista, y luego
con sus delicados brazos
me acaricia.

Yo me estremezco
tiemblo, empiezan los escalofríos.

El sol está cansado
empieza a caminar con gesto de holgazán,
a buscar su pijama,
hacia su cama, secuestrando toda luz
y cercenando las excusas para permanecer despierto.
La luna, me grita que es hora de dormir

La soledad no me ha soltado
ni un segundo
            (de mi vida
me susurra al oído.
"Ya es hora de dormir, mi amor".
No puedo defraudar a mi amante
               (la única

Me seduce y yo le sigo
hasta la cama
donde preparo todo para el ensayo
de mi muerte
          (el único momento donde podé descansar
          (de verdad



(Extraído de los cuadernos de ...)

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